Qué niña no ha soñado ser parte de la realeza, ser princesa en un gran castillo...
En la Genealogía de Jesús encontramos cuatro mujeres que tal vez, durante su niñez, han soñado ser parte de la realeza, y habrán hasta jugado en su imaginación infantil. Tal vez se soñaban en grandes casas reales, siendo esposas de algún importante rey; pero al ir creciendo, esos sueños desaparecieron, la realidad les mostraba que su rumbo no era hacia la casa real.
Tamar, Rahab, Rut, Betsabé, ante la vista de las personas eran las menos dignas de ser parte de una realeza, ante la vista de las personas eran: Tamar la adultera, Rahab la ramera, Rut la moabita, y Betsabé la que adulteró, y quedó embarazada de quien no era su esposo, dignas de ser incluso excluidas de la sociedad.
Pero...allí apareció una mirada diferente, una mirada de Compasión, una mirada de Misericordia, una mirada de Gracia...La mirada de Dios, la mirada que transformó la realidad de cada una. Tamar no era ya mirada como la adultera, sino como parte de la Genealogía del futuro Mesías; Rahab no era mirada ya como una ramera, sino como la mujer perdonada, restaurada; Rut, la moabita, la gentil, ante la mirada del Dios Todopoderoso es vista como la Mujer que eligió que el Dios de Israel sea su Dios, siendo la Bisabuela de un rey, y Betsabé a pesar de haberse equivocado, Dios le da la oportunidad de ser la esposa de un rey.
Dios es un Dios de Gracia, de nuevas oportunidades y cada mañana lo demuestra al hacer amanecer y despertarnos viendo que sus misericordias fueron nuevas. Disfrutá cada día de la Gracia de Dios, y no te mires en el espero de los hombres sino en la mirada DEL SALVADOR!!
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